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Paso Doce

paso docePor Dale y Juanita Ryan

La experiencia práctica demuestra que nada garantiza tanto la inmunidad contra la bebida como el trabajo intensivo con otros alcohólicos. Funciona cuando otras actividades fallan. Ésta es nuestra duodécima sugerencia: llevar este mensaje a otros alcohólicos.

-Anónimo, El Gran Libro de Alcohólicos Anónimos

Cuando un hombre o una mujer experimentan un despertar espiritual, el significado más importante de ello es que ahora pueden hacer, sentir y creer lo que antes no podían hacer sin ayuda de sus propias fuerzas y recursos. Se les ha concedido un don que equivale a un nuevo estado de conciencia y de ser. Se les ha puesto en un camino que les dice que realmente van a alguna parte, que la vida no es un callejón sin salida, no es algo que se deba soportar o dominar. En un sentido muy real, se han transformado, porque han encontrado una fuente de fuerza que, de una manera u otra, hasta entonces se habían negado. Se encuentran en posesión de un grado de honestidad, tolerancia, altruismo, paz mental y amor del que se creían completamente incapaces. Lo que han recibido es un don gratuito, y sin embargo, por lo general, al menos en una pequeña parte, se han preparado para recibirlo.

-Anónimo, Doce Pasos y Doce Tradiciones

Los primeros nueve Pasos nos enseñaron algunas habilidades básicas sobre cómo tener una relación pacífica con Dios, con nosotros mismos y con otras personas. En los Pasos Décimo y Once aprendimos a mantener la paz en estas relaciones mediante la práctica diaria de nuestras nuevas habilidades. Ahora, en el Paso Doce, reconocemos que hemos tenido un despertar espiritual como resultado de trabajar los Pasos:

Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a otros y practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

Hemos aprendido mucho desde que empezamos a utilizar los Doce Pasos como nuestro jardín de infantes espiritual. Hemos enfrentado muchas realidades dolorosas sobre nosotros mismos. Hemos aprendido a aceptar ayuda y a decir la verdad. Ahora somos capaces de asumir la responsabilidad de nuestras acciones y de dejar de culpar a los demás por nuestras deficiencias. Lo más importante es que hemos descubierto un Poder superior a nosotros que nos ama y que nos restaurará, cuidará de nosotros, nos cambiará y nos guiará a medida que sigamos poniendo nuestras vidas a su cuidado.

El Doce Paso es el último, pero nada está llegando a su fin. Por el contrario, continuaremos practicando estos nuevos principios por el resto de nuestras vidas. A medida que sigamos creciendo en nuestro contacto consciente con Dios, descubriremos que tenemos más alegría, paz y serenidad en nuestras vidas. Recuerde que los Doce Pasos son un jardín de infantes espiritual, una manera de comenzar nuestro viaje espiritual. Si el jardín de infantes puede ser tan enriquecedor y gratificante, ¡imagínese cómo podría ser la escuela primaria! Dios aún no ha terminado con nosotros. ¡El viaje recién comienza!


Paso doce: una mirada más cercana

Habiendo tenido un despertar espiritual

El cambio principal que hacen posible los Doce Pasos es un despertar espiritual. Muchos de nosotros hemos estado dormidos, espiritualmente dormidos. Ahora estamos despertando. Estamos más alertas y podemos ver algunos cambios notables en nuestra actitud y comportamiento. No es importante definir con precisión cuándo o cómo hemos tenido un despertar espiritual, o incluso qué palabras podríamos usar para describirlo. Nuestra tarea es simplemente reconocer, con gratitud y humildad, que hemos experimentado un despertar. Estábamos dormidos. Ahora estamos despertando. El apóstol Pablo usó un lenguaje muy similar para describir lo que se necesita: “Ya es hora de que despertéis de vuestro sueño… La noche está avanzada, el día está cerca” (Romanos 13:11, 12). ¡Es bueno estar despertando!


Como resultado de estos pasos

El despertar espiritual que estamos experimentando es el resultado de trabajar los Pasos. El despertar espiritual no es igual para todos. Sucede en diferentes momentos y de diferentes maneras. Pero cada Paso nos invita a una mayor conciencia de Dios y a una mayor entrega a Él. Despertar del sueño espiritual es un proceso largo para la mayoría de nosotros. Pero es una parte gratificante y emocionante del viaje.


Intentamos llevar este mensaje a otros

Llevar el mensaje de nuestro despertar espiritual a los demás es esencial para nuestra salud a largo plazo. Si no compartimos lo que hemos recibido, no podremos conservar lo que hemos recibido. Hay mucha verdad en el viejo lema “Solo puedes conservar lo que das”. Cuando compartimos el mensaje de nuestro despertar espiritual con los demás, estamos dando testimonio de la realidad del poder sanador de Dios y de la forma en que ha cambiado nuestras vidas. Jesús lo expresó de esta manera: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y alaben a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

Antes de llevar el mensaje a los demás, debemos sentirnos cómodos con nuestro propio progreso en el trabajo de los Pasos. Si no vemos cambios positivos en nuestra propia conducta y no practicamos los principios de los Pasos en nuestros asuntos diarios, nuestro mensaje no será eficaz. En AA dicen: “Tienes que predicar con el ejemplo antes de hablar”. Si no “practicamos como hablamos”, lo que compartimos con los demás no tendrá ninguna credibilidad. Decir la verdad con rigurosa honestidad es esencial cuando compartimos nuestra historia con los demás. Nuestro mensaje debe ser un testimonio sincero de nuestra propia experiencia, fortaleza y esperanza. Llevaremos el mensaje con mayor eficacia si nos mantenemos estrechamente conectados con nuestra propia historia; ¡no nos atrevamos a olvidar dónde estábamos cuando comenzamos este viaje! Si olvidamos nuestra propia historia, corremos el riesgo de perder la compasión y la simpatía por quienes escuchan nuestra historia. Debemos recordar que una vez estuvimos sufriendo, tal como otros sufren hoy.


Y practicar estos principios en todos nuestros asuntos

Los principios de los Doce Pasos se pueden aplicar a todas las áreas de nuestra vida. A medida que los pongamos en práctica en todos nuestros asuntos, se convertirán en una parte integral de nuestra vida. La palabra importante aquí es “practicar”. Necesitamos hacer lo que sea necesario. El apóstol Pablo señaló lo mismo acerca del crecimiento espiritual: “Todo lo que aprendieron y recibieron y oyeron de mí, y lo que vieron en mí, pongan en práctica” (Filipenses 4:9). Santiago señala lo mismo: “No se contenten con escuchar la palabra, pues así se engañan a sí mismos; hagan lo que ella dice” (Santiago 1:22).